Atención personalizada
967550549
(Llamada a la red fija nacional)
ALBACETE
Día 1 · Madrid- San José
Aterrizar en Costa Rica no es solo llegar a un país: es entrar en una nueva frecuencia. El aire denso y amable de San José te envuelve en cuanto sales del aeropuerto, y una sonrisa auténtica, la de nuestro guía local, te da la bienvenida como si llegaras a casa.
Durante el traslado al hotel, los ojos se pierden entre colores vivos, edificios que conviven con la vegetación, y ese ritmo tranquilo que invita a bajar las revoluciones. No hay prisa, solo un suave aterrizaje en esta tierra vibrante.
La tarde queda abierta, como una página en blanco. Puedes aprovecharla para explorar los alrededores del hotel, dejarte llevar por los sonidos urbanos, el canto de los pájaros o el perfume de los árboles tropicales. O simplemente regalarte el descanso, sintiendo cómo el cuerpo se acomoda al viaje mientras la mente comienza a abrirse al asombro.
Al caer la noche, una sugerencia se vuelve irresistible: busca un pequeño restaurante local y pide un casado. Este plato típico —con arroz, frijoles, carne o pescado, plátano maduro y ensalada— no solo sacia el hambre; cuenta una historia, revela sabores, conecta con la tradición. Es la primera puerta al alma tica.
Día 2 - Tortuguero
El día comienza con el ritmo de la ciudad. Tras el desayuno, salimos a descubrir San José con los ojos del viajero curioso. Caminamos por la Avenida Central, donde el bullicio local y las fachadas coloridas nos introducen a la vida urbana tica. El corazón del recorrido late en el Mercado Central, un verdadero laberinto sensorial: entre pasillos estrechos, aromas de café recién tostado, frutas exóticas, especias y manos que trabajan la artesanía con herencia.
La Catedral Metropolitana, majestuosa y silenciosa, se alza como testigo del tiempo y la fe. Luego, un alto en la Joyería “Esmeraldas y Diseños” nos conecta con el arte de la orfebrería costarricense, donde cada pieza parece contar una historia tejida en metal y piedra.
Pero la verdadera transformación comienza por la tarde. Dejamos atrás la ciudad y nos adentramos en el corazón palpitante de la naturaleza: el Parque Nacional Braulio Carrillo. Su denso bosque nuboso nos acompaña en el trayecto hasta La Pavona, donde el mundo cambia de nuevo.
Subimos a una lancha, y con cada metro navegado por los canales de Tortuguero, la selva se vuelve más cercana, más viva. Garzas, monos aulladores, iguanas, caimanes… todo parece emerger del paisaje en silencio, como si la selva se abriera solo para nosotros.
Al llegar al pueblo de Tortuguero, entre lagunas y mar, la sensación es de haber viajado en el tiempo. Calles de arena, casas de colores, una iglesia humilde y un acueducto que une a la comunidad. El alma caribeña del lugar nos envuelve.
Nos instalamos en el lodge, donde una cena deliciosa nos espera, y el sonido de la selva reemplaza al bullicio del día.
Y cuando cae la noche, la naturaleza nos ofrece un acto sagrado: la posibilidad de presenciar el desove de las tortugas (actividad opcional). Bajo la guía de expertos locales, con respeto y asombro, caminamos por la playa en penumbra. Allí, una madre ancestral cumple con su ciclo: excava, deposita, cubre… y regresa al mar. Una experiencia íntima y sobrecogedora que deja huella.
Día 3 - Tortuguero
El amanecer en Tortuguero es un susurro. El canto de los pájaros despierta el día con suavidad, como si la selva misma respirara junto a ti. Después del desayuno, comenzamos nuestra caminata por los senderos del lodge, acompañados por un guía naturalista que transforma cada paso en una revelación.
Entre raíces retorcidas y hojas inmensas, el bosque tropical despliega sus secretos: plantas medicinales, ranas diminutas, tucanes de vivos colores y árboles que cuentan siglos de historia. Cada sonido tiene un propósito, cada sombra esconde vida. La selva, más que un lugar, es una presencia.
Regresamos al hotel para disfrutar de un almuerzo incluido, con sabores frescos y locales, y la tarde se abre para que cada viajero elija su ritmo: descanso en la piscina, lectura al son de la naturaleza o simplemente contemplación.
Cuando el sol comienza a inclinarse, subimos a la lancha una vez más. La navegación por los canales del Parque Nacional de Tortuguero es un viaje dentro del viaje. El agua, como un espejo, refleja la selva en calma. A los lados, monos cariblancos, perezosos suspendidos en las ramas, caimanes reposando en la orilla. Todo parece detenido en un instante perfecto.
Al regresar al lodge, la noche cae lentamente. Nos espera una cena incluida y la reconfortante sensación de estar en uno de los lugares más vivos y mágicos del planeta. Aquí, entre agua y vegetación, el tiempo tiene otro ritmo.
Día 4- Tortuguero - La Fortuna
Despedirse de Tortuguero es como salir de un sueño húmedo y vibrante. Tras el desayuno, embarcamos por última vez en la lancha, deslizándonos por los canales en calma, con la selva aún susurrando su despedida. Al llegar al embarcadero, el trayecto continúa por carretera, atravesando paisajes cambiantes, donde las montañas y plantaciones comienzan a perfilarse.
A mitad de camino, hacemos una parada que sorprende por su colorido: el Centro Turístico Las Iguanas. Aquí, decenas de iguanas verdes, algunas de tamaño imponente, reposan entre ramas y hojas, soleándose con indiferencia frente a nuestras cámaras curiosas. Un espectáculo natural perfecto para los amantes de la fotografía y la fauna tropical.
Continuamos el viaje hacia La Fortuna, y en el trayecto disfrutamos de un almuerzo incluido en un restaurante local. Es el momento ideal para saborear productos frescos y platos que reflejan la riqueza de la tierra costarricense.
Al llegar a La Fortuna, un pequeño pueblo acogedor y vibrante, realizamos un paseo de orientación con nuestro guía. Caminamos por sus calles tranquilas, conocemos su iglesia, el animado Parque Central, y, sobre todo, contemplamos la silueta inconfundible del Volcán Arenal, que domina el paisaje con su presencia majestuosa.
La tarde queda libre, perfecta para recorrer a tu ritmo, visitar una cafetería y probar un excelente café local, o simplemente relajarte contemplando el entorno.
La cena es libre, y la noche se convierte en una excusa deliciosa para rendirse ante los sabores del país: un casado con carne o un sabroso gallo pinto, dos joyas de la cocina costarricense que resumen toda su identidad en un solo plato.
Día 5- La Fortuna
La jornada comienza entre la neblina suave y la silueta poderosa del Volcán Arenal, que nos acompaña silencioso mientras nos dirigimos al Parque Nacional Volcán Arenal. Junto a nuestro guía, nos adentramos en un paisaje forjado por el fuego y esculpido por el tiempo.
Durante la caminata, sentimos bajo nuestros pies las coladas de lava solidificada, testigos de antiguas erupciones que aún parecen susurrar su historia. A cada paso, el contraste entre las piedras oscuras y el verde intenso del bosque lluvioso nos recuerda la fuerza de la regeneración. Los árboles emergen de la roca como un acto de esperanza.
Llegamos al Lago Arenal, donde el volcán se refleja como un espejo de otro mundo. La vista es sobrecogedora: el agua en calma, el cielo abierto, y esa cúpula perfecta que domina el horizonte.
Por la tarde, el ritmo se vuelve suave. Tendrás tiempo libre para almorzar, descansar o simplemente contemplar el paisaje tropical que nos rodea. Y si buscas una experiencia aún más conectada con la tierra, puedes unirte de forma opcional a la visita a la Finca Educativa Don Juan. Allí, conocerás el proceso artesanal del cacao y la caña de azúcar, desde la planta hasta el paladar, culminando con un almuerzo orgánico típico que sabe a herencia y sostenibilidad.
La noche en La Fortuna es un regalo más. Con la cena libre, es el momento perfecto para dejarse seducir por un ceviche de tilapia, fresco y vibrante, o unas empanadas de plátano, dulces y reconfortantes. Un día lleno de contrastes, sabores y memorias volcánicas.
Día 6 - Día libre en La Fortuna - Opcional Parque Mísitico - Opcional Aguas Termales
El amanecer en La Fortuna ofrece una quietud cálida, envuelta por la brisa del bosque y la silueta del Volcán Arenal a lo lejos. Después del desayuno, el día se despliega sin prisas, como una invitación abierta a disfrutar la naturaleza costarricense a tu propio ritmo.
Quienes lo deseen pueden sumarse a una experiencia opcional en el mágico Parque Místico. Allí, los puentes colgantes se elevan entre las copas de los árboles, conectando senderos suspendidos sobre el dosel selvático. Caminar por estas alturas es como flotar dentro del bosque: cada paso ofrece una nueva perspectiva, cada mirada se cruza con mariposas, aves y rincones donde la selva se revela sin filtros. Es un paseo que combina emoción y contemplación, donde la altura regala otra forma de mirar la vida.
La tarde también ofrece una experiencia opcional, esta vez para el cuerpo: la visita a EcoTermales Fortuna, un rincón de paz donde las aguas termales fluyen en medio de una vegetación exuberante. Allí, sumergido en piscinas naturales de aguas calientes, el tiempo parece disolverse. El murmullo del agua, el perfume de la tierra húmeda y la sombra de los árboles crean el ambiente perfecto para la desconexión total.
Al regresar, el ritmo tranquilo continúa. La cena es libre, y las sugerencias de nuestro guía pueden inspirarte a probar un delicioso arroz con camarones, lleno de sabor y frescura, o un tamal asado, ese bocado tradicional que guarda el alma culinaria del país entre hojas de plátano.
Día 7- La Fortuna - Manuel Antonio
Con el desayuno aún fresco en el paladar, dejamos atrás las tierras volcánicas de La Fortuna y emprendemos camino hacia la brisa marina del Pacífico costarricense. La carretera serpentea entre paisajes cambiantes hasta que un alto inesperado detiene el tiempo: el puente sobre el Río Tárcoles.
Nos asomamos desde las alturas y allí están, inmóviles y prehistóricos, los cocodrilos americanos tomando el sol entre las aguas turbias del río. Algunos se deslizan con una calma aterradora, otros yacen como estatuas vivas. Un momento que mezcla asombro y respeto, ideal para capturar con la cámara… y con la memoria.
Seguimos la ruta hacia Manuel Antonio, donde la vegetación vuelve a abrazar la carretera, y el aroma del mar comienza a filtrarse en el aire. Al llegar, nos instalamos en nuestro hotel, inmerso en un entorno tropical que invita al descanso.
La tarde queda libre, y tú decides cómo vivirla: puedes relajarte en la piscina, disfrutar de las instalaciones o salir a explorar el pintoresco pueblo de Quepos, con su ambiente costero, tiendas de artesanía, y una energía cálida y alegre.
Cuando cae la noche, nos reunimos para disfrutar de una cena incluida en el hotel. Los sonidos del bosque y el susurro del mar acompañan el final de un día que nos ha llevado del asombro natural a la calma del Pacífico.
Día 8 - Manuel Antonio
Despertamos con el sonido del trópico y, tras el desayuno, nos preparamos para entrar en uno de los santuarios naturales más cautivadores del país: el Parque Nacional Manuel Antonio.
Acompañados por nuestro guía, recorremos senderos que serpentean entre selva húmeda, palmeras altísimas y miradores desde los que se extiende el océano Pacífico en todo su esplendor. La vida se manifiesta en cada rincón: tucanes de vivos colores saltan de rama en rama, los monos cariblancos hacen travesuras entre los árboles y, si tenemos suerte, algún perezoso se dejará ver, envuelto en su calma legendaria.
La caminata nos conduce hacia una de las joyas del parque: sus playas de arena blanca. Aquí, el verde de la selva se funde con el azul del mar, y el tiempo se detiene. Tendrás tiempo libre para darte un baño en aguas cálidas, dejarte acariciar por el sol o simplemente sentir la naturaleza en su estado más puro.
Para quienes buscan más aventura, el parque ofrece actividades opcionales como tours en catamarán, snorkel entre peces tropicales o un recorrido en kayak por la costa. Sea cual sea tu elección, la experiencia será inolvidable.
La cena es libre y la noche en Quepos trae consigo el sabor auténtico de la costa: puedes dejarte guiar por las recomendaciones locales y probar una humeante sopa negra, hecha a base de frijoles y especias, o un chifrijo, esa mezcla irresistible de arroz, chicharrón, frijoles y pico de gallo que resume la esencia del sabor tico. Un día que combina emoción, calma, paisajes y sabores, como solo Costa Rica sabe ofrecer.
Día 9 - Manuel Antonio
El último día completo en esta tierra de vida y color se abre con total libertad. Puedes comenzar la jornada regresando al Parque Nacional Manuel Antonio, donde las aguas cristalinas y la brisa marina te ofrecen un espacio para nadar, descansar o simplemente contemplar la belleza serena de este rincón costarricense.
Si prefieres quedarte en el hotel, las instalaciones están pensadas para el descanso tropical: hamacas entre palmeras, jardines llenos de canto de aves y un ritmo lento que invita a bajar el pulso y conectar contigo mismo.
Para quienes aún buscan un toque de aventura, nuestro guía estará encantado de proponerte actividades opcionales que aprovechan al máximo el entorno: un paseo en kayak por las aguas tranquilas, una excursión en bicicleta por senderos costeros o incluso un momento de bienestar con un masaje frente al mar, donde cada ola parece sincronizarse con tu respiración.
Este también puede ser el día perfecto para profundizar en la cultura local, probando nuevos sabores, conversando con los lugareños o simplemente observando cómo late la vida cotidiana en Quepos.
Por la noche, la cena libre se transforma en una celebración íntima del viaje. ¿La recomendación? Un sabroso gallo de pescado, fresco y especiado, o un contundente casado con chuleta, el plato perfecto para cerrar este recorrido con todo el sabor de Costa Rica.
Día 10- San José - Madrid
El día comienza con la serenidad de las despedidas silenciosas. Tras el desayuno, emprendemos el camino de regreso hacia San José, atravesando paisajes ya conocidos pero que ahora se sienten distintos, más cercanos, más nuestros.
Durante el trayecto, haremos una pausa para almorzar por libre. Será una última oportunidad para saborear los platos que nos han acompañado estos días: tal vez un casado, un ceviche, o incluso un simple café con vista al verde infinito. Un instante perfecto para reflexionar, compartir anécdotas y dejar que los recuerdos se acomoden en el corazón.
Cada conversación, cada sonrisa, cada paisaje que se asomó por la ventanilla, ha tejido esta experiencia única. Y aunque tomamos el vuelo de regreso a España, algo de nosotros se queda entre las hojas del bosque tropical, el murmullo del océano Pacífico y el crujir de las coladas de lava bajo nuestros pasos.
Este no es un adiós, sino un "hasta pronto". Porque los lugares que nos transforman siempre nos llaman de nuevo.
Día 11- Madrid
Desembarcaremos en España tras un viaje lleno de emociones y momentos inolvidables. Con imágenes de exuberantes selvas, playas paradisíacas y encuentros únicos con la naturaleza, damos por concluida esta maravillosa experiencia en Costa Rica.
¡Esperamos vernos pronto en otra aventura!
HOTELES PREVISTOS O SIMILARES
SAN JOSÉ: Delta Hotels by Marriott San José Aurola 3*
TORTUGUERO: Evergreen Lodge 4*
LA FORTUNA: POR CONFIRMAR
MANUEL ANTONIO: Hotel San Bada Resort & Spa Manuel Antonio 4*
Precio por persona según salida:
8 de julio: 2.745€
22 de julio: 2.895€
6 de agosto: 2.945€
17 de agosto: 2.895€
20 de agosto: 2.895€
Precios basados en habitación doble con salida desde Madrid. Consulta disponibilidad y suplemento para otro tipo de habitaciones.
- Viaje organizado en grupo de 11 días y 10 noches (9 noches en hotel y 1 noche a bordo en vuelo).
- Vuelos: internacionales con maleta facturada de 23 kg y tasas aéreas (a reconfirmar antes de la salida).
- Alojamiento: 1 noche en San José, 2 noches en Tortuguero, 3 noches en La Fortuna y 3 noches en Manuel Antonio en hoteles de categoria comfort y superior y 1 noche en vuelo de regreso.
- Comidas: 9 desayunos, 2 almuerzos y 4 cenas.
- Transporte: Autobús para todo el recorrido según programa.
- Guías: Guía acompañante de habla hispana durante todo el recorrido.
- Seguro: Seguro básico de viaje incluido.
- No incluye: Desayunos, comidas, cenas, actividades opcionales, gastos personales, tasas turísticas hoteleras, entradas no especificadas en el programa, propinas, tramitación del visado electronico y todos aquellos servicios no mencionados como incluidos.
NOTA: Los ciudadanos españoles no necesitan visa para ingresar a Costa Rica por un plazo máximo de 90 días no extendible. No obstante, todo extranjero que pretenda ingresar a Costa Rica deben aportar:
-Pasaporte válido, con mínimo 6 meses de validez y una página en blanco por sello de entrada.
VACUNAS:
Obligatorias: ninguna. La única excepción es si se hace escala o se procede de un país endémico, es obligatoria la fiebre amarilla.
Recomendadas: El WHO y ISTM recomiendan las siguientes vacunas: tifoidea, hepatitis A, hepatitis B, fiebre amarilla, rabia, triple viral (sarampión, paperas y rubéola), e influenza.
Precios cotizados a 14 de enero de 2026. A reconfirmar con nuestros asesores en el momento de realizar la reserva. Sujeto a disponibilidad de plazas. Válido salvo error tipográfico.
Rellena el siguiente formulario y nos pondremos en contacto contigo: